HUNDIDOS EN LA BARBARIE
En este tiempo de postverdad, fundamentar tu vida en la verdad supone ser tachado de fanático, despreciado y marginado. Decir la verdad es hoy un acto violento. Pedir a los demás que se ajusten a la realidad es una expresión de intolerancia que merece sanción. Se te prohíbe "juzgar" juzgando que juzgas. Se te insulta invocando el "respeto". Se te somete apelando a la "libertad". Y en la incoherencia de un mundo que custodia su autodisolución, se te condena por ser honesto y pretender el bien. Cuando aceptar la falsedad llega a ser útil, es que la civilización ha perdido la batalla frente a la barbarie.